10.4.17

¿Qué es el liberalismo?

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¿Qué no es el liberalismo?

  •              El liberalismo no es una ideología.


¿Por qué no es una ideología?

  •            Porque no propone un ideal de organización social.


¿Entonces que es el liberalismo?

  •             El liberalismo es una doctrina.


¿Por qué es una doctrina?

  •             Porque es un conjunto de principios básicos sobre los cuales las personas se forjan sus opiniones y basan su comportamiento. El liberalismo da las premisas (por eso es doctrina), pero no las respuestas (por eso no es ideología).


¿Cuáles son los principios básicos del liberalismo?

  • .          En realidad sólo uno: la desconfianza respecto a cualquier tipo de poder que trascienda al individuo. Un monje budista lo diría así: “El poder no mola, pequeño saltamontes”. Aunque tal vez usase un aforismo tal como este “Si el cabrón manda sobre la cabra, la va a joder.”


¿Cuál es la cosmovisión que subyace a este principio?

  • .          El individualismo, según el cual lo único relevante son los objetivos y deseos del individuo. Esta visión rápidamente conduce al principio señalado anteriormente: si un individuo tiene capacidad para imponerte su voluntad, perseguirá sus propios objetivos y deseos, no lo tuyos, ni, por supuesto, cualquier otro que lo transcienda (la redención de la humanidad o la liberación de la clase proletaria, por ejemplo), por lo tanto, no dejes que él tome las decisiones por ti si quieres ver tus deseos y objetivos cumplidos.


¿Hay ideologías liberales?   

  • .          Sí, minarquismo, neo-liberalismo, social-liberalismo, anarco-capitalismo,…pueden considerarse ideologías liberales en tanto y en cuanto proporcionan modelos sociales más o menos definidos basados en el principio liberal.


¿Un liberal profesa alguna ideología liberal?
  
  • .         No necesariamente, más aún, un individualista –y el liberal lo es- debería ser extremadamente precavido con las ideologías y su manejo, siempre interesado.





12.3.17

Análise comparada da sanidade española: conclusións

Esta é a última dunha serie de oito entregas nas que dividimos un artigo de Fernando del Río de hai catro anos sobre o sistema de saúde español. Ainda que algúns dados están un pouco anticuados, a realidade sintetizada nos dados non mudou e consideramos que o que se expón no artigo segue a ser de plena vixencia.




Non hai que temer as reformas. Dinamarca a mediados dos noventa ou Holanda a mediados deste mesmo século atrevéronse a reformar. E o atrevemento deu os seusfroitos. Ollando para o que eles fixeron podemos extraer algunhas leccións que podería ser de utilidade ter ben presentes á hora de deseñar unha reforma do sistema de saúde español.

A primeira delas é que en temas de saúde compre distinguir claramente dous mercados: o de seguros e o de servizos de saúde. É no primeiro onde a regulación estatal é mais precisa – en particular a esixencia de subscribir un seguro de saúde- debido á existencia de fallos de mercado, en concreto problemas de información asimétrica e de inconsistencia temporal. E no que compre un maior esforzo redistributivo en prol dos menos saudábeis e das persoas de mais baixa renda. Porén, non existe ningunha boa razón para que a maior parte dos servizos de saúde non sexan fornecidos nunha situación concorrencial por empresas privadas na procura -ou non- de lucros. O cal, evidentemente, non é óbice para unha correcta regulación do sector.

A segunda delas é que a descentralización do sistema de saúde público e a penetración da iniciativa privada no sistema de saúde tanto no fornecemento de servizos como na labor aseguradora inflúen positivamente na calidade debido a que ambas estratexias favorecen a concorrencia. A descentralización fomenta a concorrencia entre as diferentes xurisdicións e permite adaptar os servizos ás necesidades dos cidadáns, mentres que as empresas privadas concorren entre si por ofertar os mellores prezos e servizos ao tempo que incentivan os fornecedores públicos a non ficar atrás. A estratexia descentralizadora debería ser implementada dentro de cada autonomía, implicando tamén a administración local. Para que for viábel sería precisa unha profunda reorganización da administración local que acarretase unha drástica redución do número de concellos.

A terceira, e última lección que podemos extraer, é que é preciso fomentar a libre elección dos usuarios, garantir os seus dereitos e transmitirlle toda a información precisa para que tomen decisións coidadosas. Facendo así fomentamos que os consumidores podan esixir responsabilidades aos oferentes, tanto de seguros como de servizos, e podemos conseguir que os mecanismos disciplinadores da concorrencia realicen a súa labor premiando a aqueles que mellor fagan o seu traballo fronte aos que exhiban un peor desempeño.

En definitiva, introducir o sector privado -tanto no fornecemento de servizos de saúde como na labor aseguradora- nun contexto de usuarios ben informados, con dereitos ben protexidos e libres para escoller é o mellor xeito de retirar as decisións operativas do sistema de atención á saúde da man de políticos e burócratas –frecuentemente mal informados e con interese espurios- e facer que estas recaian en profesionais médicos coa participación dos pacientes que exixen unha caliade adecuada.

9.3.17

¿Para qué sirve la huelga del sector educativo?



Hoy 9 de marzo de 2017 asistimos a una nueva jornada reivindicativa en el sector educativo. Todos los asalariados del sector están llamados a la huelga y los estudiantes a paralizar sus obligaciones lectivas (los estudiantes no hacen huelga, por definición).

Según entiendo, una jornada de estas características tiene por finalidad trasladar al gobierno el malestar de ciertas personas o grupos con sus políticas para el sector. Por lo tanto, entiendo que el objetivo de la movilización -huelga de asalariados y paro de estudiantes- es lograr que el mayor número de asalariados y estudiantes se sumen a la misma para que el gobierno reciba una clara señal de que un amplio número de personas afectadas por su política sectorial la rechazan.

Si mi juicio es correcto, entonces sospecho que tal vez la actual organización de la jornada reivindicativa está impidiendo que la jornada cumpla satisfactoriamente con su papel, al menos en la universidad, que es lo que conozco más de cerca.

Dos son, a mi entender, los problemas organizativos que confronta la movilización:

1. Por un lado, esta mañana me he encontrado con gente en la puerta de la facultad controlando e impidiendo el libre acceso a la misma. También realizaban tareas informativas, según tengo entendido, pero yo no recibí instrucción alguna. Tampoco la solicité, ciertamente.

2, Por otro lado, hasta donde yo sé, para el profesorado, al menos, existe un registro de aquellos que deciden secundar la huelga. Sin embargo, este registro en la universidad es voluntario, con lo cual muchos de los que secundan la huelga no se registran, bien por desinformación, desidia, desinterés o simplemente por temor a perder el salario correspondiente a la jornada de huelga. De todas formas, lo que los lleva a no declarar ante el patrono que están en huelga carece de relevancia para lo que nos ocupa. El caso es que, mayoritariamente, no lo hacen.

Bien, pues siendo estos los hechos, no puedo evitar preguntarme:

1. ¿Cómo podemos conocer el número de asalariados y estudiantes que voluntariamente han secundado la huelga y el paro?

Y, consecuentemente:

2. ¿Cómo puede el gobierno saber si un amplio grupo de los afectados por sus políticas están descontentos con las mismas?

Y de el gobierno no hallar la forma de saberlo, con cierta precisión al menos, lo cual parece razonable, dados los hechos producto del actual modelo organizativo de la movilización, entonces:

3. ¿Para qué sirve la huelga y el paro?

Como intuyo que la correcta respuesta a esta última pregunta no resultará demasiado atractiva para los organizadores de la jornada reivindicativa, me atrevo a sugerirles un par de pequeños cambios en su modelo organizativo:

1. Prescindir de las personas que informan sobre los diferentes aspectos de la movilización al tiempo que controlan y limitan el acceso a los centros de trabajo de unos y de estudios de otros.

2. Instar a aquellos asalariados que secundan la huelga a registrarse e, incluso, exigir por parte de la autoridad competente un registro obligatorio y fidedigno de todos aquellos que voluntariamente y en ejercicio de sus derechos constitucionales secundan la huelga.

Creo, sinceramente, que con estas dos pequeñas modificaciones del modelo organizativo, la jornada reivindicativa cumpliría mucho más eficientemente su papel, que no es otro -según entiendo, claro está- que trasladar al gobierno el presunto malestar de una parte de la comunidad educativa con su política sectorial. Desafortunadamente, dada la situación actual motivada por las deficiencias organizativas señaladas, después de la jornada reivindicativa continuamos sin conocer con precisión que parte de la comunidad educativa comparte el presunto malestar proclamado por los promotores de la jornada.

8.3.17

Análise comparada do sistema de saúde español: outras experiencias, un sistema bismarckiano, Holanda

Esta é a sétima dunha serie de oito entregas nas que dividimos un artigo de Fernando del Río de hai catro anos sobre o sistema de saúde español. Ainda que algúns dados están un pouco anticuados, a realidade sintetizada nos dados non mudou e consideramos que o que se expón no artigo segue a ser de plena vixencia.




Un sistema bismarckiano: Holanda

O sistema de saúde holandés é un sistema profundamente orientado ao mercado ao tempo que estritamente regulado. A radical reforma do ano 2006 instaurou este sistema.

A excelencia holandesa

A evidencia empírica sostén o seu bo suceso. Holanda é o único país que desde o 2005 se situou no top tres do EHCI. E ao longo do tempo decorrido desde entón logrou situarse como líder, aumentado a súa avantaxe a respecto dos seguidores, informe tras informe.

Ademais a consultora Health Consumer Powerhouse elabora índices especializados sobre diabete, atención cardíaca, hepatite,... e en todos eles Holanda está sempre entre os catro primeiros países.

Tres seguros

Unha persoa en Holanda pode ter tres seguros de saúde, dous obrigatorios –un público e un privado- e un voluntario.

Un seguro público obrigatorio cobre tratamentos a longo prazo e custos de discapacidade que poden resultar moi onerosos. Este seguro público financiase con contribucións dependentes da renda. Porén, a procura da provisión da atención a longo prazo é en gran parte responsabilidade das aseguradoras privadas.

Por outro lado, os cidadáns están obrigados a contratar un seguro de saúde básico con algunha aseguradora privada da súa elección que cubre os tratamentos regulares a corto prazo. As aseguradoras, así como os provedores de servizos de saúde, poden ter afán de lucro. Porén, o mercado está dominado por aseguradoras privadas sen afán de lucro. 

O paquete de servizos deste seguro privado obrigatorio está estipulado polo Estado. As aseguradoras privadas están obrigadas a ofrecer este seguro básico e non poden negarllo a ninguén. As aseguradoras poden concorrer en servizos, prezos e calidade da atención, mais non poden modificar as prestacións incluídas no seguro.

Adicionalmente, os holandeses poden contratar voluntariamente un seguro de saúde para cubrir servizos que non cubran os seguros obrigatorios e que lle son ofertados polas mesmas aseguradoras. No 2009 un 91% dos asegurados tiña un seguro voluntario complementar.

Redistribución

 O financiamento deste seguro é amplamente redistributivo pois o premio pagado polos asegurados só cobre unha parte do custo do seguro mentres que o resto financiase con contribucións dos empregadores dependentes da renda que van parar a un Fondo de Seguro de Saúde que compensa ás aseguradoras en función dos riscos que asumen (así se redistribúe das persoas mais saudábeis ás menos saudábeis).

 Ademais, un subsidio compensa ás rendas mais baixas polos custos do seguro de saúde. Suíza ten un sistema de seguro de saúde semellante ao Holandés. A lei obriga os suízos a contratar un seguro médico básico cunha cobertura estipulada pola lei e que non pode ser negado a ninguén -voluntariamente completado cunha cobertura mais ampla- con axentes aseguradores privados regulados por unha lei federal. O estado helvético paga o custo do seguro que exceda o 8% da renda dun individuo. 

Asistencia sanitaria privada

No sistema de saúde holandés é o sector privado quen principalmente se encarga de fornecer de servizos de saúde. Médicos de atención primaria, especialistas, hospitais,...todos realizan as súas actividades no sector privado.

As aseguradoras poden negociar cos provedores prezo, volume e calidade da atención. En principio, os pacientes son libres de escoller provedor. Porén, as aseguradoras poden impor algunhas restricións a esta libre elección.

Os provedores concorren polos pacientes ofrecendo atención de boa calidade e concorren polas aseguradoras ofrecéndolles atractivos acordos de atención.

Existe o co-pagamento dos fármacos e dos gastos de hospitalización (con excepcións en función da renda, a idade e o status médico) e non existe co-pagamento na atención primaria e na especializada.

A reforma do 2006 tamén supuxo unha descentralización do sistema ao facer principais responsábeis da asistencia social aos concellos. Estes tamén exercen competencias en termos de saúde pública e prevención. Parte da responsabilidade da atención a longo prazo a persoas discapacitadas ou doentes crónicos foi delegada nos concellos.

O papel do goberno

O goberno ademais de regular o sistema, tamén fornece de información aos usuarios para que a súa elección tanto de aseguradora como de provedor sexa consciente. Está dispoñíbel a través de internet información sobre listas de espera, calidade e prezos da atención.

Velar polos dereitos e a información dos pacientes é unha característica que comparten o sistema holandés e o danés. Outra característica que comparten ambos sistemas é a necesidade de autorización por parte dun médico de primaria para derivar un paciente a un especialista. A xustificación de tal práctica é aforrar custos. Porén, este requerimento pode elevar os tempos de espera polos tratamentos