15.11.17

Racismo


Decía Ayn Rand que o racismo é a forma máis baixa, máis crudamente primitiva do colectivismo. É a noción de atribuír importancia moral, social ou política ao linaxe xenético dun home... o que significa, na práctica, que un home é xulgado, non polo seu propio carácter e accións, senón polo carácter e accións dun colectivo de antepasados. Por iso non é sorprendente que no pensamento socialista e fascista o racismo esté tan presente.

Menciona    neste artigo sobre o racismo no pensamento socialista a varios ilustres pensadores, mais botei en falta a mención ao socialista Paul Lafargue que no seu "O dereito á preguiza" menciona aos galegos como unha das razas para as que o traballo é unha necesidade orgánica.

¿cuáles son las razas para las que el trabajo es una necesidad orgánica? Los auverneses; los escoceses, esos auverneses de las Islas Británicas; los gallegos, esos auverneses de España; los pomeranios, esos auverneses de Alemania; los chinos, esos auverneses del Asia.

5.11.17

100 anos da peor idea da historia.

Fai algúns anos que o portal independente adicado a visualización de información Information is Beautiful publicou esta infografía que titulou 20th Century Death. A infografía representa as causas de morte máis importantes para os humanos entre 1900 e 2000. O comunismo é a principal causa de morte relacionada coa ideoloxía. O comunismo causou máis mortes que o fascismo e o nacionalsocialismo xuntos. Durante o século XX morreu máis xente por causa do comunismo que por homicidos e xenocidios xuntos. As duas guerras mundiais xuntas so causaron 9 millóns de mortes máis que o comunismo. As peores fames do século pasado aconteceron na Unión Soviética, China(duas veces!!) e Corea do Norte. Ese pesadelo comezou hai 100 anos e aínda dura hoxe para moitas persoas que ademáis da miseria carecen das máis elementáis liberdades individuáis. 

13.10.17

La secesión de Nueva Castilla: lecciones para el presente


Tras la captura de Atahualpa por los hombres de Pizarro se inicia la verdadera conquista del imperio inca. Los españoles todavía tendrían que enfrentarse a la resistencia de los ejércitos de Atahualpa pero ya nadie los detendría. Pizarro gestionó con gran astucia el cautiverio de Atahualpa para sacarle todo el botín que pudiera y al mismo tiempo no provocar la reacción de los generales del dios sol que mantenían su numeroso ejército a no mucha distancia. Tras ocho meses de cautiverio Pizarro juzga y ejecuta a Atahualpa acusándolo del asesinato de su hermano Huáscar. Después vendrá la conquista y saqueo de Cuzco y la muerte de Diego de Almagro. Los enfrentamientos entre los españoles fueron frecuentes y en ocasiones se conviertieron en una auténtica guerra civil. En ese contexto los partidarios de Pizarro dieron muerte a Diego de Almagro, en concreto fue su hermano Hernado Pizarro que tras sufrir cautiverio a manos de Diego de Almagro cuando este tomó Cuzco (Almagro se lo llevaba encadenado cada vez que salía de Cuzco) decidió matarlo una vez que Almagro fue derrotado y él liberado. Pero la muerte de Almagro fue un error que pagaría caro toda la familia Pizarro. Almagro había conseguido influencia en el Consejo de Indias y la corona le había otorgado títulos. Su asesinato no quedaría impune. Hernando Pizarro sufriría prisión en España por su crimen y a Francisco Pizarro le costaría la vida a manos de partidarios de Almagro. Tras la muerte de Pizarro la corona se hace con el gobierno de la colonia, no sin antes luchar contra el ejército de los partidarios de Almagro.

1542 la corona promulgó la llamadas Leyes Nuevas que pretendían mejorar las condiciones de los indígenas de la América española, fundamentalmente a través de la revisión del sistema de la encomienda y ofreciendo una serie de derechos a los indígenas. La encomienda era el contrato feudal por el que se regían las relaciones de los colonos y el señor que les otorgaba la tierra, es decir el conquistador. Cada conquistador tenía sus encomiendas y en ellas trabajaban los indígenas normalmete en régimen de exclavitud. La reforma que promulgó la corona tuvo consecuencias calamitosas tanto para los colonos como la propia corona. 

La rebelión comenzó liderada por Gonzalo Pizarro el menor de los hermanos de Francisco Pizarro. Gonzalo se alzó en armas en Cuzco y fue proclamado procurador general del Perú y representante de los encomenderos de la colonia que no aceptaban la reforma. Gonzalo hizo llamar a Francisco de Carbajal un viejo soldado vasco de 80 años que se había labrado una reputación de buen militar y de gran crueldad. Carbajal dirigirá el ejército que convertirá a la colonia en un estado soberano independiente de la corona española. 

Las filas del ejército rebelde las formarán los colonos, los mercaderes, los artesanos y los miembros de las órdenes religiosas que perderían sus encomiendas, además de muchos veteranos de la conquista que temían perder sus medios de vida. Además, contaría con el apoyo de lo que quedaba de la dinastía inca, el principe Paullu, que le proporcionó 20.000 indígenas. Uno de los ejércitos más grandes que se habían visto por allí. Con este ejército marcharon sobre Lima y la mañana del 28 de octubre de 1544 Gonzalo Pizarro fue nombrado caudillo del Perú. Uno a uno los obispos de Lima, Quito y Cuzco reconocieron su autoridad, seguidos por los jueces y los oficiales de la corona y el mayor de Lima. Esa mañana la colonia renunció al virrey y a España. Fue la primera vez que algo así ocurría en una colonia americana. Esa fue su particular DUI. Ni siquiera le cambiaron el nombre al nuevo estado, solo la independencia.

Ahora Gonzalo Pizarro tenía acceso al tesoro de la ciudad y a los ingresos de la corona. De esta forma pudo pagar a su ejército y organizar la administración de su gobierno. Esto es fundamental para que la independencia sea una realidad más allá de las declaraciones. Un estado es independiente si recauda lo necesario para gastar. Hay serias dudas de que la generalitat pueda recaudar esos ingresos. Cuando alguien quiere ser independiente y no cuenta con esa capacidad, entonces necesita del apoyo de una potencia extranjera que le deje esos ingresos para hacer efectiva la independencia. Nada de esto sucede con Cataluña.

Por supuesto Gonzalo nombró a sus amigos y socios más cercanos para el gobierno de las ciudades. Su gobierno fue bienvenido y las designaciones fueron populares. El clero con los obispos a la cabeza se adhirió al nuevo régimen, los obispos creían que finalmente recibirían la autorización de la corona para este régimen. Nada más lejos de la realidad, la corona no podía permitir un precedente como este para todas sus colonias. En la época Carlos V enfrentó rebeliones de sus súbditos tanto en Europa como en América. Era y es una cuestión de reputación: si aceptas la posibilidad de secesión otros seguirán el ejemplo.

Gonzalo Pizarro y sus leales se crecieron y atacaron Panamá destruyendo la flota de la corona y saqueando varios puertos de la costa. Al final tuvieron el control también de Panamá incluido el estratégico puerto atlántico de Nombre de Dios, cerrando así la única vía a España. La secesión de la colonia más rica y grande de América era un hecho. Francisco de Carbajal, su viejo general, le recordaba a Gonzalo Pizarro las consecuencias de lo que acababan de hacer: 

«Señor, muerto un virrey en batalla, y cortada su cabeza y puesta en la picota, y que la batalla fue contra el estandarte real de su majestad, y que antes y después ha habido tantas muertes, robos y daños como han hecho, no hay para qué ya esperar perdón del rey ni otro concierto alguno, aunque vuesa señoría dé disculpas bastantísimas, y quede más inocente que un niño de teta; ni hay para qué fiar de promesas ni de palabras, por certificadas que vengan, si no que vuesa señoría se alce y se llama rey, y la gobernación y el mando que espera de mano ajena se lo tome de la suya , y ponga corona sobre su cabeza, y reparta lo que hay vaco en la tierra por sus amigos y valedores; y lo que el rey les da temporal por dos vidas, se lo dé vuesa señoría en mayorazgo perpetuo, con título de duques, marqueses y condes, como los hay en todos los reinos del mundo, que por sustentar y defender ellos sus estados, defenderán el de vuesa señoría, y muchas veces vuelvo a decir que muera rey y no súbdito, que quien consiente estarse mal, merece estar peor.»

Ya no había vuelta atrás, una vez hecha la DUI solo se puede ir hasta el final, no hay lugar para conciertos, y todas las promesas de reforma constitucional que se hagan no son de fiar.

Los alzados estaban convencidos de que la corona no contaba con los medios y la voluntad para enviar una armada y un ejército para participar en una batalla contra un ejército poderoso al otro lado del mundo. Tampoco creían posible que la corona movilizase refuerzos de otras colonias como México o Guatemala sin el apoyo de Panamá.

Cuatro años duró la independencia. El 9 de abril de 1548, el enviado real Pedro de la Gasca enfrentó su ejército con el de Gonzalo Pizarro en las cercanías de Cuzco. Pronto se produjeron las deserciones. Uno tras otro salieron corriendo por los campos hacia el ejército de la corona arrojando sus armas. En menos de diez minutos toda la infantería había huído, Gonzalo exclamó dirigiéndose a uno de sus capitanes: Paréceme Juan, que todos me dejan y desamparan. Poco después se dirigiría a un oficial de la corona para decirle: Soy el triste y desafortunado Gonzalo Pizarro, que ha llegado a rendirse a su Majestad.

Gonzalo Pizarro y Francisco de Carbajal fueron ejecutados. Los demás corrieron la misma suerte o fueron deportados como exclavos. Los principales cabecillas fueron ahorcados y descuartizados y sus cabezas fueron colocadas en postes en cada uno de los territorios de la colonia.




Estandarte de la conquista empleado por Pizarro.

12.10.17

Fornicar, emborracharse y conseguir oro

La expedición

En 1529 Francisco Pizarro pasa un año en Toledo esperando a que el Consejo de Indias le diese audiencia y le permitiese iniciar la conquista de los territorios de la costa del pacífico ecuatorial de Sudamérica que había explorado en dos expediciones previas. Como tantos súbditos del emperador Carlos V, cada día hacía cola para que lo recibiesen y poder presentar sus demandas. Era un hombre analfabeto de 53 años, hijo bastardo de un hidalgo, mal vestido, sin ninguna recomendación de algún noble y acompañado de dos indígenas y un marinero griego que venían del asentamiento de Panamá. Un perfecto don nadie. Finalmente, lo nombran Caballero de Santiago y estipulan que llame Nueva Castilla a los territorios que conquiste de los cuales será gobernador y capitán general. A su socio Diego de Almagro lo nombran hidalgo y a su otro socio el sacerdote-mercader Alonso de Luque le otorgan el obispado de la futura colonia, ambos aguardaban en Panamá por los frutos de las gestiones de Pizarro al que le habían financiado el viaje. La corona le  presta una cantidad pequeña de dinero y establecen que debe reunir una expedición de al menos 150 voluntarios.

Con la intención de reclutar voluntarios, Pizarro se dirige a Trujillo, su ciudad natal, donde tiene parientes que le ayudan a organizar el alistamiento de los voluntarios. Consigue reclutar 17 voluntarios entre los que están sus hermanos Hernando y Gonzalo. Es decir, ni la corona-prestamista ni sus vecinos tenían muchas expectativas sobre los frutos de la expedición, es fácil imaginar que solo los miserables más desesperados se unieron a su expedición. El grupo de harapientos aspirantes a colonos de las Indias se dirige a Sevilla para acabar de reclutar los voluntarios y aprovisionar sus naves. Probablemente sufrirían el ataque de alguna banda de forajidos que se dedicaban a desplumar a los desgraciados que transitaban por los caminos hacia Sevilla en busca de una vida mejor en las Indias. Pizarro consigue en tres meses 120 voluntarios y tres naves, Santiago, La Trinidad y San Antonio. Zarpa de Sevilla a escondidas ya que no había logrado la cantidad de voluntarios estipulada y temía que la Casa de Contratación no le dejase partir.

En Panamá, tras aplacar la furia de sus socios que no se sentían satisfechos con lo obtenido por Pizarro, tuvo que buscar nuevos colonos y más prestamistas que financiaran la expedición. Finalmente consiguen armar una expedición de 250 hombres (de ellos solo unos 50 sabían leer o escribir) que junto a algunos caballos zarpan a finales de 1530. 

La tierra prometida

La expedición arriba al actual golfo de Guayaquil y establece campamento en la isla de La Puna donde durante meses esperan refuerzos mientras padecen hambre y se enfrentan a los indígenas. En abril de 1531 parten hacia el continente y emprenden el camino por la selva ecuatorial hacia el sur dirección al actual Perú. La dirección de su expedición la obtenían de la información que les daban los indígenas sobre dónde se podían encontrar riquezas, básicamente les preguntaban «amablemente» dónde había oro para apropiárselo. Además, de paso violaban a las mujeres y mataban a todo aquel que se les enfrentaba o se oponía a sus deseos. Por el camino son testigos de las consecuencias de la cruel guerra civil que durante los años previos a su llegada enfrenta a los incas partidarios de Atahualpa y de Huáscar, dos de los hijos de Huayna Cápac. Esta guerra civil representó un golpe de suerte para el éxito de la expedición.
Carta del golfo de Guayaquil donde se puede ver la isla de Puna donde Pizarro estableció su primer campamento.

Huayna Cápac fue el emperador inca que llevó al apogéo la dominación inca en sudamérica y que murió en 1527. Para su entierro se sacrificaron mil sirvientes para que le dieran servicio en el más allá. En los seis meses posteriores a la muerte de Huayna Cápac cientos de miles de personas perecieron en la guerra civil, la población del imperio Inca en la época se estima en 12 millones. La guerra civil finalizó cuando Huáscar es capturado cerca de Cuzco. Allí fue encerrado en una jaula de madera y obligado a presenciar el asesinato de todos los miembros de su familia incluida su joven hermana-reina (los incas practicaban el incesto), cuyos cuerpos fueron colocados en estacas a lo largo de la ruta norte de la antigua capital imperial (Huayna Cápac había llevado la capital a Quito). Luego los generales de Atahualpa llevaron a Huáscar y a su madre hasta un río donde también les dieron matarile. Así que la expedición de Pizarro en su camino hacia el sur fue encontrándose con cuerpos colgados y caciques de ciudades destruidas quejándose de Atahualpa « de cómo los había destruido y muerto mucha gente: que de diez o doce mil de sus indios que tenía no le había dejado más de tres mil...»

Así se fueron al encuentro de Atahualpa que se encontraba acampado cerca de la ciudad de Cajamarca, ya sobre aviso de la llegada de los extranjeros. Tras atravesar la cordillera de los Andes (algunas de las cumbres rondaban 4000 m de altitud)  consiguieron llegar a las inmediaciones de Cajamarca. El viernes 15 de noviembre de 1532 se encuentran por primera vez con Atahualpa y se citan para el día siguiente en la ciudad de Cajamarca.  Al día siguiente Atahualpa y unos 40.000 guerreros recorrieron el camino hacia Cajamarca que previamente habían adornado con los cadáveres de 300 de sus guerreros que se habían asustado del caballo de uno de los capitanes de Pizarro. En Cajamarca los esperaban los 160 expedicionarios que habían llegado con Pizarro hasta allí, 60 de ellos a caballo, con sus espadas, lanzas, algunas armas de fuego y un cañón. Los españoles se habían organizado perfectamente para capturar a Atahualpa. Atahualpa, en un evidente error, decidió entrar solo en la ciudad, quería demostar a los españoles y a sus subditos que él los tenía más grandes que nadie, que era un emperador-dios invencible.

En menos de dos horas y sin ninguna baja española, los andrajosos expedicionarios de Pizarro capturaron a Atahualpa y causaron la muerte de unos 8000 indígenas, la mayoría muertos por ahogamiento tras el pánico desatado al ver a Atahualpa prisionero.

¿Cómo fue posible que una banda de andrajosos ignorantes e inexpertos militares derrotasen al ejercito de Atahualpa que representaba una civilización en muchos aspectos superior a los cristianos europeos? Los españoles eran andrajosos e ignorantes pero tenían con ellos instrumentos mucho más avanzados tecnológicamente: armas de fuego, caballos y buques que les dieron una ventaja importante. No menos importante fue el hecho de que la sociedad inca era una sociedad fuertemente centralizada y jerarquizada, algún historiador ha descrito la sociedad inca como un imperio socialista. Cuando capturaron a Atahualpa el imperio se desmoronó igual que se desmoronaron los 40.000 guerreros de su ejército ante la visión de su dios viviente, desnudo y encadenado rogando a sus captores por su vida. Tampoco hay que menospreciar la determinación de los expedicionarios para conquistar la riquezas. Una determinación fraguada en muchos años de miseria que les llevó a superar dificultades inimaginables impulsados por el deseo de enriquecerse, bien por administrar sus propias tierras bien por obtener botín, o ambos. 

En las semanas siguientes muchos caciques de Atahualpa fueron a declarar su lealtad a los españoles, también empezaron a llegar miles de guerreros de los ejercitos derrotados de Huáscar y miles de indígenas de las tribus esclavizadas por los incas que veían a los españoles como una oportunidad de librarse de una tiranía cruel. En palabras del cacique de los lupaza en un discurso a su pueblo esclavizado por los incas:

«Hermanos, ya no es tiempo del inca ahora y os podéis volver a vuestra tierra cada uno»

En menos de dos horas, una banda de harapientos muertos de hambre cambió la historia de América y del mundo.


Referencias:
Francisco Pizarro. (2005). Stuart Stirling. Editorial El Ateneo.